Ojalá pudiese tener la capacidad de reinventarme,
de ser todo lo que no puedo ser.
Conseguir avanzar dejando el pasado atrás
y luchar por todo lo que podemos ser.
Confío en que seremos en algún momento.
No serás tú ni seré yo,
seremos ambos,
únicos,
irreempazables.
Y tendremos tanto que decirnos,
tanto que mirarnos.
Y habrá horizontes sobre los que podremos divagar,
sobre los que podremos soñar.
No hará falta que cerremos los ojos
porque si logramos que nuestras manos se entiendan,
que nuestras sonrisas concuerden...
qué más da quiénes seamos
y los recuerdos que tengamos.
Es que quiero decirte que aún podemos ser poetas
y hacer con el amor poesía.
Aún podemos ver florecer la primavera.
Aún podemos ser cualquiera.
Que quiero escribirte cuando rías
y leerte
mientras duermes.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Perdida
Habrá que admitir en algún momento que las batallas también se pierden, incluso antes de haber comenzado. Da igua el empeño, las ganas o el valor. Quizá falta experiencia, lucha o , simplemente, no tienen modo de ser.
Será como los silencios incómodos de los que intentamos salir. Conversaciones que no fluyen, que permanecen en nuestras lenguas o en nuestras mentes. Más batallas perdidas.
También lo somos nosotros, intentando ser sin serlo, intentando ganar sin jugar nada. Buscamos guerras sin causa.
Lo soy yo en todas las derrotas que busco, en todos los silencios que guardo, en todos los amores que pierdo y en toda la ilusión que pongo en la lucha (siempre sin lograrlo).
Lo son mis lágrimas, sin razón de ser. Y sobretodo, lo eres tú cuando abandonas, cuando no dejas que tu experiencia fluya, cuando no quieres avanzar. Pero, ¿qué puedo decirte yo? Si soy la primera que huye antes de empezar.
Universos paralelos en tus ojos.
Soy capaz de ver universos paralelos en tus ojos.
Capaz de ver pequeños astros rodeándolos,
protegiéndolos.
Soy capaz de verte a ti. Por dentro.
Y conozco las profundidades del abismo
en el que te sumerges en ocasiones.
Y como sales a flote.
Como tocas tierra firme después de estar a la deriva.
Porque después de llegar al fondo sólo puedes emerger.
Y conozco tu manera de mirar.
El brillo sutil de ilusión, de esperanza,
como los colores reflejados de un nuevo amanecer.
Porque aún confías en el futuro,
en todo lo que puede llegar a ser.
Y el brillo se apaga, cesa.
Decaes otra vez.
Conoces la sesación de hundirte, de querer,
de sentir y no tener ganar de luchar.
Te dejas llevar.
Aún sabiendo que hay posibilidades de que todo vaya mal,
de no triunfar.
Y sientes.
No sabes lo que será pero tampoco importa.
Puedes aguantar.
Capaz de ver pequeños astros rodeándolos,
protegiéndolos.
Soy capaz de verte a ti. Por dentro.
Y conozco las profundidades del abismo
en el que te sumerges en ocasiones.
Y como sales a flote.
Como tocas tierra firme después de estar a la deriva.
Porque después de llegar al fondo sólo puedes emerger.
Y conozco tu manera de mirar.
El brillo sutil de ilusión, de esperanza,
como los colores reflejados de un nuevo amanecer.
Porque aún confías en el futuro,
en todo lo que puede llegar a ser.
Y el brillo se apaga, cesa.
Decaes otra vez.
Conoces la sesación de hundirte, de querer,
de sentir y no tener ganar de luchar.
Te dejas llevar.
Aún sabiendo que hay posibilidades de que todo vaya mal,
de no triunfar.
Y sientes.
No sabes lo que será pero tampoco importa.
Puedes aguantar.
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