martes, 14 de febrero de 2017

Nuestra misión no es pintar y colorear.

La etapa de 0-6 años es esencial para los niños y niñas, fundamental para los cimientos psíquicos, en el desarrollo de la personalidad, en la prevención de dificultades... Una educación infantil impartida por docentes formados y adecuados ayuda a dirigir el descubrimiento en primera persona de los niños, a propiciar las mejores situaciones de comunicación, de juego y, en definitiva, de aprendizaje.

Las escuelas infantiles no son guarderías y los docentes no guardamos niños, nada de eso. Buscamos el desarrollo integral del niño, su autonomía, su comprensión... La escuela infantil es un espacio pensado para cada niño, para sus ritmos, sus tiempos, sus gustos... para sus propias vidas y adaptado a sus necesidades. En ella, los peques escuchan por primera vez puntos de vista diferentes a los suyos, ideas que los pueden enriquecer y que los hará replantearse lo que ya saben. Aprenderán a apreciar la diversidad, a respetar al resto y a entender que todos podemos pensar diferente, algo que muchos adultos olvidamos (yo incluída). En contra de lo que muchos padres esperan, la educación infantil no pretende que puedan leer o escribir con cinco años, o que se pasen 6 horas sentados frente a un pupitre, no, se trata de que descubran el mundo y a sus iguales, de unir escuela y mundo exterior.

Los docentes acompañamos el proceso de desarrollo autónomo del niño, lo guiamos mientras crea, erra, practica y descubre. Intentamos respetar sus bases madurativas y adecuar los aprendizajes a su edad y a sus necesidades, además, los docentes transmitimos a nuestros niños nuestros sentimientos, nuestros estados de ánimo... transmitimos afecto y nos esforzamos por estrechar la relación familia-escuela, agentes de socialización primarios. Somos esenciales para una buena educación y obviamente no cualquiera sin la formación adecuada podría hacerlo.

Por que siempre se duda de la importancia de los maestros y maestras cuando son vitales en el desarrollo infantil? Olvidad el cliché de magisterio es pinta y colorea y abrid la mente para respetar una profesión que es base en la sociedad que vivimos. El desconocimiento de la importancia de la etapa 0-6 relega a los maestros y maestras a simples cuidadores (no intento depreciar esa ocupación) que cambian pañales o que tienen gusto por los niños. Claro que tenemos gusto por los niños, como si no íbamos a trabajar en aulas de más de 15 pequeños, una locura, pero para que nos gusten nos niños podríamos ser padres o niñeras/os. Nuestro gusto está en educar y formar, en enseñarles a ser personas críticas, empáticas y respetuosas. Si son el futuro y lo dejais en nuestras manos, ¿cómo menospreciais nuestra profesión?