La etapa de 0-6 años
es esencial para los niños y niñas, fundamental para los cimientos
psíquicos, en el desarrollo de la personalidad, en la prevención de
dificultades... Una educación infantil impartida por docentes
formados y adecuados ayuda a dirigir el descubrimiento en primera
persona de los niños, a propiciar las mejores situaciones de
comunicación, de juego y, en definitiva, de aprendizaje.
Las escuelas
infantiles no son guarderías y los docentes no guardamos niños,
nada de eso. Buscamos el desarrollo integral del niño, su autonomía,
su comprensión... La escuela infantil es un espacio pensado para
cada niño, para sus ritmos, sus tiempos, sus gustos... para sus
propias vidas y adaptado a sus necesidades. En ella, los peques
escuchan por primera vez puntos de vista diferentes a los suyos,
ideas que los pueden enriquecer y que los hará replantearse lo que
ya saben. Aprenderán a apreciar la diversidad, a respetar al resto
y a entender que todos podemos pensar diferente, algo que muchos
adultos olvidamos (yo incluída). En contra de lo que muchos padres
esperan, la educación infantil no pretende que puedan leer o
escribir con cinco años, o que se pasen 6 horas sentados frente a un
pupitre, no, se trata de que descubran el mundo y a sus iguales, de
unir escuela y mundo exterior.
Los docentes
acompañamos el proceso de desarrollo autónomo del niño, lo guiamos
mientras crea, erra, practica y descubre. Intentamos respetar sus
bases madurativas y adecuar los aprendizajes a su edad y a sus
necesidades, además, los docentes transmitimos a nuestros niños
nuestros sentimientos, nuestros estados de ánimo... transmitimos
afecto y nos esforzamos por estrechar la relación familia-escuela,
agentes de socialización primarios. Somos esenciales para una buena
educación y obviamente no cualquiera sin la formación adecuada
podría hacerlo.
Por que siempre se
duda de la importancia de los maestros y maestras cuando son vitales
en el desarrollo infantil? Olvidad el cliché de magisterio es pinta
y colorea y abrid la mente para respetar una profesión que es base
en la sociedad que vivimos. El desconocimiento de la importancia de la etapa 0-6 relega a los maestros y maestras a simples cuidadores (no intento depreciar esa ocupación) que cambian pañales o que tienen gusto por los niños. Claro que tenemos gusto por los niños, como si no íbamos a trabajar en aulas de más de 15 pequeños, una locura, pero para que nos gusten nos niños podríamos ser padres o niñeras/os. Nuestro gusto está en educar y formar, en enseñarles a ser personas críticas, empáticas y respetuosas. Si son el futuro y lo dejais en nuestras manos, ¿cómo menospreciais nuestra profesión?
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