martes, 14 de julio de 2015

Es que vienes y ya no quiero marcharme.

Se será la soledad
o las puestas de sol en febrero.
Será tu sonrisa
o la manera de mirar su culo en vez de al cielo.
La sonrisa tonta cuando pasas
o las ganas de gritar cuando hablas.
Serán sus faldas o sus maneras,¿qué sé yo? 

Y ¿cómo voy a hablar yo?
Si soy la primera en callar cuando asientes
o en sonreír cuando callas.
Porque estarás como ausente
pero, incluso así,
no tengo agallas para hacerte frente.

Es que da igual el momento
o el lugar,
pero llegas y ya quiero quedarme.

domingo, 5 de julio de 2015

retazos

Podía rozar la comisura de su boca y arañar todos los besos que le quedaban por dar, luchar por ellos. Casi parecía como dejarle ganar, como abandonar. Luego volvía, encerrado en mí, a contarme más penas de las que le susurraba a la Luna, gritando por no saber amar. Podía sentirlo llorar en mi pecho, cantando las canciones que se sabía tan bien, que nos sabíamos tan bien. Y lo sentía luchar cuando todo iba mal, cuando yo quería que fuésemos bien. Veía sus ojeras al despertar y arrastrar su mirada por su andar.
Y yo lo quería abrazar, besarle cada lunar, soplar cada una de sus pestañas, por si al final se cumplía uno de nuestros deseos, y perderme en el cielo de sus putos ojos. Que él sabía lo que tenía y lo que se hacía, y buscaba cuando podía encontrar.
Podría haber hecho tratos con el diablo por tenerle pero yo sólo quería seguir y que siguiera, que con tenerlo cerca subsistía. Por lo menos mientras no amanecía.

¿Más?

¿Somos algo más que fantasmas?
Nos movemos despacio,
vagabundeando,
sintiéndonos pequeños bajo unas mantas,
viviendo diciembre en los huesos.

¿Tienen las caricias más motivos que tú?
No necesitas motivos para llorar
cuando sientes que va a explotarte el pecho,
cuando arañas las palmas de tus manos
por vivir.

Ya habrá tiempo de volar.
Que tiempo para soñar hay siempre.
Aquí, ahora, antes, mañana o más tarde
porque no hay forma más bonita
de sincerarnos
que hablar en sueños.

Tarde.

Llegas cuando todo va a empezar.

Buscando dejar huella
en cuerpos ya explorados.
Sin conocer el sabor
de la derrota
de unos labios rotos.

Y yo estaría encantada
de servírtelo frío y contundente.
De demostrarte que
todo lo que doy es
más bonito,
más sincero,
más complejo
y más sentido
que todo lo que das tú.

Llegas tarde
(o antes de tiempo)
y yo he cerrado con llave.