Ven rayos de sol que reflejan tu alegría,
la ilusión de llenarte de flores el pelo
mientras cuentas con tus dedos los cerezos en flor.
Y recitas en cada esquina
sonetos de amor
haciendo vibrar los párpados de gente
que llena sus vacíos cuando no siente.
Fría cuando callas,
cuando te encuentras ausente.
Cuando te pierdes buscando la magia
en cumbres inalcanzables,
en roces que te atosigan,
en cuentos que aún no cuentas.
Y, avergonazada, pides perdón,
por si en algún momento te dejas llevar por la cabeza
y no por el corazón.
Pido perdón.
lunes, 7 de diciembre de 2015
Es demasiado sentir ambos latires, tanto que ya no sé si respiro o me ahogo. No sé si me das el aliento que me falta o me quitas el aire que aún me queda.
Y quiero huír,
porque hace ya mucho tiempo que no veo amanecer.
Hace ya mucho tiempo que solo siento cuando vienes, apartando la mirada al verte marchar.
Hace ya mucho tiempo que no encuentro calma.
Necesito que te alejes porque empiezo a quedarme despierta intentando que me salves.
Márchate porque no sé si quieres quedarte,
porque tengo miedo de encontrarte y descubrir de verdad lo que es el miedo.
Qué quieres que haga si siento que has faltado todo este tiempo.
Cómo les digo que lo sigues haciendo, que te llevo por dentro.
Cómo quieres que te explique lo que siento si sólo siento cuando estoy contigo.
Cómo voy a avanzar si sigo viviendo un verano al verte sonreír.
Llega el invierno.
Sigo en primavera,
recordando como todo ha empezado.
Y quiero huír,
porque hace ya mucho tiempo que no veo amanecer.
Hace ya mucho tiempo que solo siento cuando vienes, apartando la mirada al verte marchar.
Hace ya mucho tiempo que no encuentro calma.
Necesito que te alejes porque empiezo a quedarme despierta intentando que me salves.
Márchate porque no sé si quieres quedarte,
porque tengo miedo de encontrarte y descubrir de verdad lo que es el miedo.
Qué quieres que haga si siento que has faltado todo este tiempo.
Cómo les digo que lo sigues haciendo, que te llevo por dentro.
Cómo quieres que te explique lo que siento si sólo siento cuando estoy contigo.
Cómo voy a avanzar si sigo viviendo un verano al verte sonreír.
Llega el invierno.
Sigo en primavera,
recordando como todo ha empezado.
Hay más.
Siempre hay más de lo que podemos ver.
Siempre hay mucho más.
Más allá de apariencias,
de primeras impresiones o gestos.
Hay más.
Puedo ver todo aquello que refleja luz,
que puede hacerme sentir.
Puedo ver más allá.
Fuera del mundo, donde todo es nada.
Fuera de mí, donde todo es vida.
Fuera de aquí, donde todo eres tú.
Fuera de ti, donde aún queda amor.
Habrá alguien que siempre sea paz, calma.
Que me demostrará
que todo lo complicado se vuelve fácil
cuando lo tocan las manos indicadas.
Que no cuesta tanto lograr
una conexión perfecta.
Que todo lo bueno está aquí, dentro de mí,
y nunca hizo falta salir a buscarlo.
Siempre hay mucho más.
Más allá de apariencias,
de primeras impresiones o gestos.
Hay más.
Puedo ver todo aquello que refleja luz,
que puede hacerme sentir.
Puedo ver más allá.
Fuera del mundo, donde todo es nada.
Fuera de mí, donde todo es vida.
Fuera de aquí, donde todo eres tú.
Fuera de ti, donde aún queda amor.
Habrá alguien que siempre sea paz, calma.
Que me demostrará
que todo lo complicado se vuelve fácil
cuando lo tocan las manos indicadas.
Que no cuesta tanto lograr
una conexión perfecta.
Que todo lo bueno está aquí, dentro de mí,
y nunca hizo falta salir a buscarlo.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Escribirte mientras rías y leerte mientras duermes
Ojalá pudiese tener la capacidad de reinventarme,
de ser todo lo que no puedo ser.
Conseguir avanzar dejando el pasado atrás
y luchar por todo lo que podemos ser.
Confío en que seremos en algún momento.
No serás tú ni seré yo,
seremos ambos,
únicos,
irreempazables.
Y tendremos tanto que decirnos,
tanto que mirarnos.
Y habrá horizontes sobre los que podremos divagar,
sobre los que podremos soñar.
No hará falta que cerremos los ojos
porque si logramos que nuestras manos se entiendan,
que nuestras sonrisas concuerden...
qué más da quiénes seamos
y los recuerdos que tengamos.
Es que quiero decirte que aún podemos ser poetas
y hacer con el amor poesía.
Aún podemos ver florecer la primavera.
Aún podemos ser cualquiera.
Que quiero escribirte cuando rías
y leerte
mientras duermes.
de ser todo lo que no puedo ser.
Conseguir avanzar dejando el pasado atrás
y luchar por todo lo que podemos ser.
Confío en que seremos en algún momento.
No serás tú ni seré yo,
seremos ambos,
únicos,
irreempazables.
Y tendremos tanto que decirnos,
tanto que mirarnos.
Y habrá horizontes sobre los que podremos divagar,
sobre los que podremos soñar.
No hará falta que cerremos los ojos
porque si logramos que nuestras manos se entiendan,
que nuestras sonrisas concuerden...
qué más da quiénes seamos
y los recuerdos que tengamos.
Es que quiero decirte que aún podemos ser poetas
y hacer con el amor poesía.
Aún podemos ver florecer la primavera.
Aún podemos ser cualquiera.
Que quiero escribirte cuando rías
y leerte
mientras duermes.
Perdida
Habrá que admitir en algún momento que las batallas también se pierden, incluso antes de haber comenzado. Da igua el empeño, las ganas o el valor. Quizá falta experiencia, lucha o , simplemente, no tienen modo de ser.
Será como los silencios incómodos de los que intentamos salir. Conversaciones que no fluyen, que permanecen en nuestras lenguas o en nuestras mentes. Más batallas perdidas.
También lo somos nosotros, intentando ser sin serlo, intentando ganar sin jugar nada. Buscamos guerras sin causa.
Lo soy yo en todas las derrotas que busco, en todos los silencios que guardo, en todos los amores que pierdo y en toda la ilusión que pongo en la lucha (siempre sin lograrlo).
Lo son mis lágrimas, sin razón de ser. Y sobretodo, lo eres tú cuando abandonas, cuando no dejas que tu experiencia fluya, cuando no quieres avanzar. Pero, ¿qué puedo decirte yo? Si soy la primera que huye antes de empezar.
Universos paralelos en tus ojos.
Soy capaz de ver universos paralelos en tus ojos.
Capaz de ver pequeños astros rodeándolos,
protegiéndolos.
Soy capaz de verte a ti. Por dentro.
Y conozco las profundidades del abismo
en el que te sumerges en ocasiones.
Y como sales a flote.
Como tocas tierra firme después de estar a la deriva.
Porque después de llegar al fondo sólo puedes emerger.
Y conozco tu manera de mirar.
El brillo sutil de ilusión, de esperanza,
como los colores reflejados de un nuevo amanecer.
Porque aún confías en el futuro,
en todo lo que puede llegar a ser.
Y el brillo se apaga, cesa.
Decaes otra vez.
Conoces la sesación de hundirte, de querer,
de sentir y no tener ganar de luchar.
Te dejas llevar.
Aún sabiendo que hay posibilidades de que todo vaya mal,
de no triunfar.
Y sientes.
No sabes lo que será pero tampoco importa.
Puedes aguantar.
Capaz de ver pequeños astros rodeándolos,
protegiéndolos.
Soy capaz de verte a ti. Por dentro.
Y conozco las profundidades del abismo
en el que te sumerges en ocasiones.
Y como sales a flote.
Como tocas tierra firme después de estar a la deriva.
Porque después de llegar al fondo sólo puedes emerger.
Y conozco tu manera de mirar.
El brillo sutil de ilusión, de esperanza,
como los colores reflejados de un nuevo amanecer.
Porque aún confías en el futuro,
en todo lo que puede llegar a ser.
Y el brillo se apaga, cesa.
Decaes otra vez.
Conoces la sesación de hundirte, de querer,
de sentir y no tener ganar de luchar.
Te dejas llevar.
Aún sabiendo que hay posibilidades de que todo vaya mal,
de no triunfar.
Y sientes.
No sabes lo que será pero tampoco importa.
Puedes aguantar.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Con el dorso de una mano que nunca llegará a escribir todo lo que grito.
Me confundí al quererte
o al pensarte queriéndome
o al imaginarme queriéndote.
Yo que quería quererte sin contras,
con todo a favor.
Que quería recordarte como hogar,
como felicidad en la tormenta,
como calidez en la mañana por el primer rayo de Sol.
Y fuiste invierno, varias veces,
tantas como quise.
Y tantas como te dejaste ser.
Somos caricias mudas,
abrazos sordos
y miradas que hablan.
Ángulos difusos
Te he visto de espaldas, de perfil y de frente y he sonreído a todos tus ángulos rectos y a todas tus curvas. Me he mantenido fuerte mirándote a los ojos aún cuando minabas mis impulsos de vivir.
¿Qué sabrán de vida si tengo que coger aire cada vez que sonríes?
He rozado la estupidez en todos los momentos de locura transitoria en los que lograba imaginarnos.
Por favor.
Llega el momento de asumir que la Luna nunca ha estado tan llena ni yo tan vacía.
¿Qué sabrán de vida si tengo que coger aire cada vez que sonríes?
He rozado la estupidez en todos los momentos de locura transitoria en los que lograba imaginarnos.
Por favor.
Llega el momento de asumir que la Luna nunca ha estado tan llena ni yo tan vacía.
martes, 14 de julio de 2015
Es que vienes y ya no quiero marcharme.
Se será la soledad
o las puestas de sol en febrero.
Será tu sonrisa
o la manera de mirar su culo en vez de al cielo.
La sonrisa tonta cuando pasas
o las ganas de gritar cuando hablas.
Serán sus faldas o sus maneras,¿qué sé yo?
Y ¿cómo voy a hablar yo?
Si soy la primera en callar cuando asientes
o en sonreír cuando callas.
Porque estarás como ausente
pero, incluso así,
no tengo agallas para hacerte frente.
Es que da igual el momento
o el lugar,
pero llegas y ya quiero quedarme.
domingo, 5 de julio de 2015
retazos
Podía rozar la comisura de su boca y arañar todos los besos que le quedaban por dar, luchar por ellos. Casi parecía como dejarle ganar, como abandonar. Luego volvía, encerrado en mí, a contarme más penas de las que le susurraba a la Luna, gritando por no saber amar. Podía sentirlo llorar en mi pecho, cantando las canciones que se sabía tan bien, que nos sabíamos tan bien. Y lo sentía luchar cuando todo iba mal, cuando yo quería que fuésemos bien. Veía sus ojeras al despertar y arrastrar su mirada por su andar.
Y yo lo quería abrazar, besarle cada lunar, soplar cada una de sus pestañas, por si al final se cumplía uno de nuestros deseos, y perderme en el cielo de sus putos ojos. Que él sabía lo que tenía y lo que se hacía, y buscaba cuando podía encontrar.
Podría haber hecho tratos con el diablo por tenerle pero yo sólo quería seguir y que siguiera, que con tenerlo cerca subsistía. Por lo menos mientras no amanecía.
Y yo lo quería abrazar, besarle cada lunar, soplar cada una de sus pestañas, por si al final se cumplía uno de nuestros deseos, y perderme en el cielo de sus putos ojos. Que él sabía lo que tenía y lo que se hacía, y buscaba cuando podía encontrar.
Podría haber hecho tratos con el diablo por tenerle pero yo sólo quería seguir y que siguiera, que con tenerlo cerca subsistía. Por lo menos mientras no amanecía.
¿Más?
¿Somos algo más que fantasmas?
Nos movemos despacio,
vagabundeando,
sintiéndonos pequeños bajo unas mantas,
viviendo diciembre en los huesos.
¿Tienen las caricias más motivos que tú?
No necesitas motivos para llorar
cuando sientes que va a explotarte el pecho,
cuando arañas las palmas de tus manos
por vivir.
Ya habrá tiempo de volar.
Que tiempo para soñar hay siempre.
Aquí, ahora, antes, mañana o más tarde
porque no hay forma más bonita
de sincerarnos
que hablar en sueños.
Nos movemos despacio,
vagabundeando,
sintiéndonos pequeños bajo unas mantas,
viviendo diciembre en los huesos.
¿Tienen las caricias más motivos que tú?
No necesitas motivos para llorar
cuando sientes que va a explotarte el pecho,
cuando arañas las palmas de tus manos
por vivir.
Ya habrá tiempo de volar.
Que tiempo para soñar hay siempre.
Aquí, ahora, antes, mañana o más tarde
porque no hay forma más bonita
de sincerarnos
que hablar en sueños.
Tarde.
Llegas cuando todo va a empezar.
Buscando dejar huella
en cuerpos ya explorados.
Sin conocer el sabor
de la derrota
de unos labios rotos.
Y yo estaría encantada
de servírtelo frío y contundente.
De demostrarte que
todo lo que doy es
más bonito,
más sincero,
más complejo
y más sentido
que todo lo que das tú.
Llegas tarde
(o antes de tiempo)
y yo he cerrado con llave.
Buscando dejar huella
en cuerpos ya explorados.
Sin conocer el sabor
de la derrota
de unos labios rotos.
Y yo estaría encantada
de servírtelo frío y contundente.
De demostrarte que
todo lo que doy es
más bonito,
más sincero,
más complejo
y más sentido
que todo lo que das tú.
Llegas tarde
(o antes de tiempo)
y yo he cerrado con llave.
domingo, 28 de junio de 2015
Nunca serás todo lo que puedo llegar a escribir.
Después de saber lo que es
acariciarte la espalda
mientras se te eriza el bello,
después de conocer la arruga
de tus mejillas al sonreír,
después de cogerte con ternura la mano derecha
mientras te veo escribir con la izquierda,
después de conocer tus maneras
y tus suspiros
y la forma traicionera de arrastrar tus pies
y los huesos de tu espalda
o los de tu cuerpo, ¿qué más da?
Pero después de todo sé que no es nada.
Porque nunca serás todo lo que puedo escribir
y nunca seré nada de lo que tú puedas querer.
Soy tan mía y tú tan tuyo
que no podemos juntar
el norte de mi pie derecho
con el sur de tu espalda.
Porque como estar juntos
si no sé como se eriza tu espalda,
ni puedo cogerte la mano derecha al escribir.
Conozco tus arrugas y tus maneras,
pero eso,
se lo puedes regalar a cualquiera.
mientras se te eriza el bello,
después de conocer la arruga
de tus mejillas al sonreír,
después de cogerte con ternura la mano derecha
mientras te veo escribir con la izquierda,
después de conocer tus maneras
y tus suspiros
y la forma traicionera de arrastrar tus pies
y los huesos de tu espalda
o los de tu cuerpo, ¿qué más da?
Pero después de todo sé que no es nada.
Porque nunca serás todo lo que puedo escribir
y nunca seré nada de lo que tú puedas querer.
Soy tan mía y tú tan tuyo
que no podemos juntar
el norte de mi pie derecho
con el sur de tu espalda.
Porque como estar juntos
si no sé como se eriza tu espalda,
ni puedo cogerte la mano derecha al escribir.
Conozco tus arrugas y tus maneras,
pero eso,
se lo puedes regalar a cualquiera.
Mía.
Puedo,
y quiero, decirte que mi encanto no te pertenece.
Que
soy mía cuando digo lo que pienso, lo que siento, o lo que quiero.
Que
soy mía cuando callo porque quiero, porque lo pienso o lo siento.
Mía
cuando soy valiente y hablo,
cuando
soy valiente y callo.
Mía
cuando soy cobarte y asiento cuando no debería,
cuando
hago caso a palabras vanas y vacías.
Mía
cuando soy entera y asumo todos mis errores.
Mía
cuando me rompo y me lloro,
cuando
me quiebro y me abandono.
Mía
cuando me quiero y me acepto,
cuando
tomo mis propias decisiones
cuando
asumo mi vida.
Mía
cuando decido llorarte,
cuando
decido sufrirte.
Mía
cuando decido quererte,
cuando
decido abandonarte
y
cuando decido quedarme.
Mía
cuando soy mía. Mía siempre.
Porque
cómo voy a ser de alguien más si
el
amor verdadero es el amor propio.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)