miércoles, 5 de agosto de 2015

Con el dorso de una mano que nunca llegará a escribir todo lo que grito.

Me confundí al quererte
o al pensarte queriéndome
o al imaginarme queriéndote.

Yo que quería quererte sin contras,
con todo a favor.
Que quería recordarte como hogar,
como felicidad en la tormenta,
como calidez en la mañana por el primer rayo de Sol.

Y fuiste invierno, varias veces,
tantas como quise. 
Y tantas como te dejaste ser.

Somos caricias mudas, 
abrazos sordos
y miradas que hablan.


Ángulos difusos

Te he visto de espaldas, de perfil y de frente y he sonreído a todos tus ángulos rectos y a todas tus curvas. Me he mantenido fuerte mirándote a los ojos aún cuando minabas mis impulsos de vivir.
¿Qué sabrán de vida si tengo que coger aire cada vez que sonríes?
He rozado la estupidez en todos los momentos de locura transitoria en los que lograba imaginarnos.
Por favor.
Llega el momento de asumir que la Luna nunca ha estado tan llena ni yo tan vacía.