miércoles, 5 de agosto de 2015

Con el dorso de una mano que nunca llegará a escribir todo lo que grito.

Me confundí al quererte
o al pensarte queriéndome
o al imaginarme queriéndote.

Yo que quería quererte sin contras,
con todo a favor.
Que quería recordarte como hogar,
como felicidad en la tormenta,
como calidez en la mañana por el primer rayo de Sol.

Y fuiste invierno, varias veces,
tantas como quise. 
Y tantas como te dejaste ser.

Somos caricias mudas, 
abrazos sordos
y miradas que hablan.


No hay comentarios:

Publicar un comentario