lunes, 8 de julio de 2019

A ti, Coímbra

No estaba en mis planes irme de Erasmus pero Paula lo tenía claro. Encontró Coímbra y yo ni sabía que era una ciudad en la que ya había estado. Leí reseñas de gente que contaba que había terminado el año de su vida o su vida en un año, parece una exageración, ¿verdad? Empecé a pensar que podría ser algo enriquecedor, una experiencia que me sacase de la rutina y me hiciese conocer gente nueva. Escuché varias veces que cómo me iba a Portugal, que era desperdiciar una oportunidad para aprender inglés o para irme más lejos. No sé cómo puede llegar a ser una pérdida escoger vivir un año en la que se ha convertido, para mi,en la ciudad del amor, un amor que ha tomado todas las formas e intensidades posibles, que ha evolucionado y ha seguido creciendo hasta ocupar una gran parte de mi.

Llegué a esta ciudad con ilusión, sin tener ni idea del crecimiento y evolución personal que supondría y sin tener ni idea de la cantidad de personas maravillosas que se quedarían para siempre en mi corazón. 10 meses, y menos, han sido suficientes para comprender el significado real de saudade y querer hacer de este año algo eterno. He vivido perdiendo la noción del tiempo, pocos días eran suficientes para que alguien nuevo se ganase mi corazón. Cada día era único, siempre algo que hacer o alguien a quien ver, muchísimas fiestas y muchísimas tardes compartidas. La rutina se mezclaba con lo asombroso y convertía en habitual lo extraordinario. No sé cómo deciros adiós, decir adiós a nuestro día a día, a las comidas y cenas, a las fiestas y las clases, cualquier cosa era especial. No sé como expresar cuánto quiero a todos los que me habéis acompañado en esta experiencia, la magia y la conexión que he sentido con personas que me escuchaban día a día, que me abrazaban y que me abrían su corazón. Me llevo sueños, metas e ilusiones de personas que viven a km de mi y que por destino o azar han transformado mi vida y cambiado mi forma de ser y ver el mundo. Me llevo momentos y sensaciones que recordaré toda mi vida y, sin duda, me llevo personas con las que me siento en casa porque para mi, todos sois hogar.

Las despedidas son duras, mucho, por mucho que las intentes alejar ahí están, reales. He llorado con cada adiós como si me hubiesen roto el corazón y, aún así, sigo pensando que todo ha merecido la pena. Nadie podrá entender esto si no lo vive. Gracias a todos vosotros/as y gracias a ti, Coímbra.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Agua o combustible


Por primera vez me encuentro nadando en la soledad, ahogándome en la pena. Ni me salvas ni lo intentas y tu cuerpo enturbia el agua. Sigues impasible, dejando correr el tiempo, helándome la sangre.
Silencio. Mi lengua atada. No hay más verdad que aquello que llevo dentro. Más silencio. Se cruzan nuestras miradas y no ves mi piel refulgir cuando cae el sol por última vez. Cesan los movimientos y llega la quietud, que no la calma. No te alteras cuando me hundo, cuando las jaulas que tengo por costillas no me dejan respirar, cuando el peso de tu recuerdo deforma mi alma.
A lo lejos, por fin consciente de mi sufrimiento, te abres paso y llegas hasta lo que queda de mi. Para llevarlo al fondo, para llevarme al fondo. Se aproxima el final. Agua o combustible. Sin piedad alguna me prendes fuego y en tus ojos veo el titilar claroscuro de mis llamas y tus recuerdos. Abandono mi forma y se transforma mi silueta. Me vuelvo irreconocible (también para mi) y abandonas la vista antes de que sólo sea cenizas, antes de que caiga sobre ti la culpa.

martes, 1 de agosto de 2017

Que sorte algunhas poetas

O bo das palabras é que da igual quen as escriba e o que queira dicir porque cando cheguen farano dun modo totalmente único para quen o le. Elvira, nunca saberei con exactitude que querías transmitir con cada coma e cada verso e, aínda así, non podo evitar que a miña pel se erice cos teus versos. Grazas. Estos son algúns dos que me fixeron cavilar, sentir e añorar.

Do poema Como quien se quiere a sí mismo queriendo a quien ama:

" Y si me hubiera vendido
como el amor de tu vida, 
si te hubiera comprado 
como el amor de la mía. 

¿Nos habríamos enamorado
como quien se quiere a sí mismo 
queriendo a quien ama?"


" Que lloro viendo anochecer en el mar
o escuchando a Ludovico Einaudi
porque me siento 
incapaz
de
abarcar
tanta
belleza
y eso me llena de tristeza,
[...]
Que escribo
porque no soporto mi ruido
y todo lo demás es adorno. "

"Disimulando, 
como si no creyera en la poesía
y pensara que todo lo que no se dice en voz alta
no existe. "

"Y yo estoy solo conmigo
pero sola contra mí."

Podería poñer moitos anacos máis, pero creo que o poema La poesía jamás te olvidará é todo o que necesito para recordar a Elvira Sastre. 

" Te he vuelto a ver desnuda
y se me han corrido los ojos de pena.
Debí borrar aquellas fotos
el día que te olvidé,
¿pero quién sabe cómo deshacerse
del rastro de una estrella fugaz
cuando ya te ha mirado a los ojos?
Uno es preso de todo lo que ha amado
porque el amor es una condena de cadena perpetua
en una cárcel sin rejas.
Estabas preciosa vestida de nada.
Solo eres verdad cuando eres silencio,
cuando eres paz y calma
y te pintas de blanco el pelo para mí.
Hubiera jurado que fuiste real
cuando te vi llorar por mí,
cuando temblaste de miedo por mí,
cuando te descubriste besándome a mí.
Nada me asusta más que pensar
que quizá solo existieras en mi cabeza.
Ojalá entendieras lo sola que me siento
cuando te pienso,
como si cargara con una tristeza que no me corresponde
y has hecho tuya
-ya ni mi pena es mía-.
Te empeñaste en ser la protagonista de mi vida
aunque fueras la mala,
no me quiero por haberte creado
aunque definas parte de mi historia.
Te regalo mi atención,
si es lo que quieres,
pero baja ya el puto telón
y deja que corte mi cabeza.
No hay nada más triste
que querer hacer un best-seller
de un libro solo para dos
ni una película rodada para un único espectador.
O quizá sí,
quizá sea más triste el silencio
cuando no es forzado.
Apareces cuando me quedo a solas
conmigo misma,
en ese infierno en el que la soledad
es una multitud de gente y ruido
y alguien llora al otro lado de la pared,
y entre la tentación de odiarte
o abandonarme a lo que depare tu recuerdo
-con suerte un suspiro,
sin ella un poema-
aprieto los dientes con fuerza
y dejo que pases,
como un dolor momentáneo,
como un golpe seco y certero,
como una palabra mal dicha
y a destiempo,
como las horas el peor día de tu vida:
sin remedio, con esfuerzo
y sin darle importancia.
Hay sueños
que son la estela de un deseo constante
y otros que reflejan anhelos secretos
y son casi pesadillas.
Adivina en cuáles sales tú.
No he superado este dolor
porque aún no he desaprendido
el placer de mis heridas.
El día que deje de escribir
y alguien me aplauda
sabré que existe la inocencia.
No te creas dueña y señora
de mi tristeza:
solo aquel que posee algo es capaz de liberarlo,
y hace ya demasiadas palabras
que sé que eres un motivo pero no la causa
-esa gran diferencia
que tan poca gente entiende-.
Un día me salvaré y el cielo caerá sobre mi cabeza.
Me siento mejor así,
de veras,
no te entristezcas y te vuelvas una nube gris por ello.
Tengo que aprender a llorar mejor,
olvidar la vida que no pasa,
volver a casa
y dejar que me noten ausente,
deshacerme de las armas
que coloqué hace un tiempo en un lado de la cama
y besar en la boca a la calma.
Escúchame:
mi bandera blanca es mi piel desnuda
y hace tiempo que no paso frío.
Quien me conoce sabe que no es fácil hacerlo:
por eso la mayoría huye al principio,
por eso los pocos que lo consiguen se quedan para siempre.
No dejo sin casa
a aquel que llega a mí atravesando bosques de lenguas extintas.
Tengo, del mismo modo,
que confesarte de una manera dulce
que te he olvidado,
que tus fotos son una caricia del pasado
pero en mi mañana ya no te miro,
que he aprendido que recordarte
no es más que un beso a mi herida
para que no se sienta tan sola
como yo cuando me la hiciste,
que aquí hace tiempo que ya es primavera
aunque haya días de tormentas torrenciales
pero mírame: he aprendido a bailar
-quién lo diría, amor,
con esta vida que llevo tan llena de tropiezos-.
No sé dónde estás
pero sé que en el lugar que sea
estarás orgullosa de mí por olvidarte.
Te he olvidado,
amor roto.
Pero no tengas miedo
a que nadie te recuerde:
la poesía jamás te olvidará."



jueves, 20 de julio de 2017

Veleno

O solpor da tarde non vai cambiar os sucesos que se aproximan. Unha tépeda néboa cubrira toda a cidade durante o día para abrir pouco antes de agocharse o Sol. Como se a beleza do momento fose compensar todo o anterior e, incluso, todo o posterior. Coma se as cores  fosen evitar que a xente sentise odio. Como se así acabase o sufrimento. Como se eses minutos, xusto ese instante, fose máxico.

Os lamentos persisten aínda tralos últimos minutos rosados. A vida sigue. Persistente. Por pouco tempo. Voces mudas ceiban berros de ultratumba. Non hai rastro da néboa e, aínda así, tronos soan ben preto.

Xulgar o clima non vai facer que amaine a tempestade. Existe igual, incesante. Abanea tólodos meus ósos, racha un par deles. A dor é veleno e a ponzoña enchoupa o meu interior, totalmente corrompido, ata destruírme por dentro.

Irónico. 7 am. Sae o sol.

viernes, 26 de mayo de 2017

Creo que ya he estado aquí.

Me suena este lugar, la forma en la que entra la luz cuando decido subir las persianas. Ya he sentido antes esta desgana. Me suena creer que vivo en un constante deja vu, que ya he sentido la decepción en mi cuerpo, en todos mis cuerpos. Creo que ya lo había visto venir, ya te había visto venir.

Qué fácil me resulta a veces conocer todas mis formas de vivir, predecir las palabras que me quieres decir, todo aquello que piensas sentir. Lo siento, sé cuales son tus caricias antes quizá de que quieras posarlas en mi. Me disculpo por saber qué es lo que va a venir, quizás porque realmente soy yo la que lo provoco, la que obligo a hacer y sentir. Es probable que no sea yo tan importante, no me voy a mentir. Sin embargo, conozco mi forma de influir, de incitarme a mentir.

Urgo, desde mi ignorancia, en pensamientos ajenos creyéndome capaz de descubrir todo aquello que ocultan.

No sé qué me produce más desasosiego, saber qué ocultan o saber que no me aproximo a ello.

Se sentise... se tivese sentido... e se...

Se tivese sentido coma ti podería terme odiado, podería terme botado as culpas da decadencia dunha época de esplendor. Se tivese sentido coma ti podería quererme e odiarme a partes iguais. Se tivese sentido coma ti, podería terme dito cousas que sabías que me farían dano, que me romperían por dentro. Se tivese sentido coma ti podería terlle falado mal de ti a quenes me rodeaban, facerlles crer que non che doía, que era mala. 

Non sentía coma ti e puiden obrar diferente, puiden ser diferente, sen embargo, escollín actuar coma ti.Puiden odiarte durante horas para volver a quererte durante uns segundos. Puiden botarche as culpas e logo redimirte das penurias porque o final, eu tampouco era inocente. Puiden romperte por dentro. Puiden e quixen. E logo o arrepentimento mudou en dor e a dor mudou en pena. Puiden dicir que me doías, que che doía e sen embargo, dixen moito máis. Nunca tanto como o que pensaba. 

Se sentise coma ti, podería perdoarme, volver a escoitarme e incluso aceptarme. 
Se sentise coma ti podería mudar de pel e de opinión, quitar as máscaras e as bágoas do tempo sen falta de presión. Se sentise coma ti todo se trataría de segundos, de xuntar un anaco de pel. 

E sen embargo, quizáis sinta coma ti. Quizáis poida perdoarte e escoitarte do mesmo xeito, aceptar a túa evolución do mesmo xeito. Quizáis non sinta presión por facelo pero quizáis sí queira facelo. Quizáis non se trate de xuntar un anaco de pel, quizáis nunca se tratou diso, quizáis a incognita resida na nosa empatía e no noso sentir.

Se sentise... se tivese sentido... e se...

domingo, 21 de mayo de 2017

De que falamos cando falamos de amor?

Doulle voltas á cabeza pensando en ti, pensando en min, pensando en nós. Será amor? Fago a pregunta na miña cabeza porque teño medo a pronunciala en voz alta, a preguntarlle a alguén que non son eu o que sinto realmente. E sinto como doe a indecisión, a confusión, como doe estar perdida. Xunto, separo, toco e fago forza coas miñas mans mentres contemplo o teito, o chan e a paisaxe que hai trala ventá. E na miña mente estás ti, ti comigo, ti sen min mentres te observo. Ti pasando o tempo comigo, ti sorrindo mentres falo, ti escoitándome, ti bicándome. Ti facéndome sentir a gusto. Sempre ti, aínda sen estar comigo.  

Cando volvo estar o teu lado a miña mente sigue divagando. Non podo desfacerme da pregunta mentres me tocas, mentres me miras. Sabes que algo pasa pero sigues sorrindo. A seguridade que sentía mentres contemplaba o teu rostro non se asoma polo meu corazón. O sol despunta no ceo e ilumina a túa cara. Eu estou na sombra. Cando case consigo desfacerme das dúbidas marchas e eu dou a volta. E mentres me alonxo cos pés rotos sinto unha angustia que se me acumula no peito. Non podo case respirar cando se me acumulan as bágoas nos meus ollos e acaban escorregando pola miña face. Nun intento de quitalas extendo a humidade polas miñas meixelas e miro como se vai agochando o sol que fai un anaco estaba sobre ti. Reparo no banco que hai o meu carón e sinto unha necesidade imperiosa de contemplar o solpor sentada. Deben quedar 5 minutos para que me rodee a escuridade. Non hai ninguén, só silencio. Silencio e os meus pensamentos. Case é como estar contigo pero sen ti. Pecho os ollos. 

Cando os volvo a abrir estou sumida na escuridade. Non sei canto tempo pasou pero non hai rastro algún do Sol. Mentres me ergo chego á única conclusión válida do día: mañá sairá o Sol. E mentres camiño pensando nesa seguridade sei que cando volva saír sairá con el a mesma pregunta. Porque eu non sei de que falan cando falan de amor.