Llegas cuando todo va a empezar.
Buscando dejar huella
en cuerpos ya explorados.
Sin conocer el sabor
de la derrota
de unos labios rotos.
Y yo estaría encantada
de servírtelo frío y contundente.
De demostrarte que
todo lo que doy es
más bonito,
más sincero,
más complejo
y más sentido
que todo lo que das tú.
Llegas tarde
(o antes de tiempo)
y yo he cerrado con llave.
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